Columna. EN LAS FISCALÍAS UN COCHINERO

EN LAS FISCALÍAS UN COCHINERO.

El caso Ariadna sigue y seguirá dando de qué hablar. Si recuerdan, todo comenzó cuando un par de ciclistas que habían salido a dar un paseo, encontró su cadáver a la orilla de carretera entre la CDMX y Morelos. A partir de ese punto, todo se ha vuelto un caos.

La fiscalía del Estado de Morelos encabezada por Uriel Carmona afirma que Ariadna murió por una congestión alcohólica y una posterior broncoaspiración, sin que exista evidencia de lesiones, traducción: estaba ebria al grado de ahogarse con su propio vómito, por lo tanto, no existía feminicidio alguno.

Luego, la familia de Ariadna, rechazó el peritaje y solicitó la intervención de la fiscalía de la CDMX señalando que la muerte habría ocurrido en la ciudad y no en el Estado de Morelos, por lo que la fiscalía de allá, atrajo el caso y realizó un segundo peritaje en el que concluyeron que la causa de la muerte se debía a diversos traumatismos, traducción: la habían matado a golpes.

Y a partir de este punto, el asunto no quedó en una mera contradicción, comenzó a tejerse una red mucho más complicada que al principio: la fiscalía de la CDMX encontró videos donde se observa al principal sospechoso cargando el cuerpo de Ariadna fuera de su departamento para luego subirlo a una camioneta la noche de su muerte; se advierte la presencia y participación en los hechos de la novia de este último a quien detienen casi de inmediato en el Estado de México; las fiscalías de cada estado defienden sus peritajes y se acusan mutuamente; la fiscalía de la CDMX rastrea llamadas desde el teléfono del sospechoso a varios números en Morelos, donde por cierto, tiene negocios; Rautel (el principal sospechoso) se entrega a la fiscalía en el Estado de Nuevo León y continúa afirmando su inocencia; Claudia Sheinbaum denuncia por encubrimiento al fiscal de Morelos, en fin, un cochinero.

El tema es que, ambas fiscalías están sumamente desacreditadas, Uriel Carmona fiscal de Morelos tiene una seria deuda con la sociedad morelense cuando no ha podido a atrapar y en varios casos determinar quienes son los asesinos de múltiples feminicidios ocurridos en el Estado; Ernestina Godoy también tiene una carrera accidentada, el caso más reciente fue el de Alejandra Cuevas, en el que movió cielo y mar para mantenerla en la cárcel a petición del Fiscal Gertz Manero, pese a que todo indicaba la inocencia de la señora a quien finalmente la SCJN le dio la razón; además les urge una victoria mediática en una ciudad que promedia 10 feminicidios al mes.

Claro, parecería que el sentido común y la lógica, con los elementos disponibles hasta ahora, lleve a pensar que sí se trató de un feminicidio y que sí fueron Rautel y su pareja Vanessa quienes lo llevaron a cabo, pero hay muchos elementos que no se han esclarecido y podrían ser determinantes. Como sociedad debemos dejar de conducirnos a juicios inmediatos y conclusiones prontas. La Justicia bien administrada parte de pruebas incontrovertibles y argumentos sólidos.

Por el bien de la justicia, deben hacerse a un lado las motivaciones políticas que obviamente ya están ahí y dejar que sea expertos, ajenos a ambas fiscalías quienes lleguen a una conclusión creíble. Sólo así se garantizaría la justicia para todos, incluído uno de los dos fiscales que por una agenda oscura, ESTÁ MINTIENDO.

oriente radio

Francisco Javier Marín Amaro