Las campañas tristes, mi columna.

Las campañas tristes 

Hoy terminan las campañas, sí, las campañas más tristes de la historia. Y es que en contraste con el hecho de ser las campañas más grandes de la historia, este proceso estuvo lleno de un sentimiento de "tristeza" y es que nadie puede dejar de sentir dolor por los muertos de la pandemia, que en nuestra región, al menos según las cifras oficiales, cada pueblo superó los 50 fallecimientos por COVID. 

Los candidatos de la región intentaron darle alegría a sus campañas, pero sólo fue eso, un intento, ya que ni chinelos, ni los ritmos de canciones modificadas, ni los eventos, etc. Lograron sentirse con el entusiasmo que suelen tener los procesos electorales. 

Otra parte de la tristeza se la llevaron las redes sociales, pues lejos de ser la herramienta que ayudara a que más votantes conocieran propuestas, candidatos y partidos, se convirtieron en el campo de batalla ideal, ya que desde los perfiles falsos, los equipos de campaña de algunos candidatos, no escatimaron las ofensas y descalificaciones. 

Tristeza también para las familias, que en medio del despilfarro de algunos, tuvieron que aguantar duros golpes a su economía: aumentos en tortilla, luz, gas, verduras, etc. 

Con un voto totalmente desconcertado, abrumado y lleno de mensajes que aún no digiere, pues con tantos candidatos y partidos es difícil decidir a quién darle la confianza: jugada maestra del actual gobierno, pues se aplica la máxima que dice "divide y vencerás", con ello puede llegar a la curul, a las sillas presidenciales municipales o a las oficinas, quienes menos se quiere que lleguen. Sin mencionar que están presentes las mañas y trampas de la política de siempre, con credencialización externa y compra de votos. 

Otro ingrediente de tristeza pudiera darse el día "D" cuando apenas se llegue a un pésimo 60% de participación ciudadana, eso siendo optimistas, pues en algunos municipios rondará el 50%. 
Quizá, lo único rescatable de la campaña, fue que los candidatos tuvieron que dar la cara, tocar puertas y estar lo más cercano posible a la gente, aunque no conectaran con ellos. 

Quizá estoy planteando un escenario muy fatalista, pero a la vez real. 

No me queda más que hacer el llamado al voto, sí, vota, imprime alegría a tu voto, esa alegría que a los políticos les faltó, la tienes tú.  Inculca la participación a tus hijos, ve a la casilla en familia, hazlo con la esperanza de que vendrán tiempos mejores, hazlo con la fe de ver una región de prosperidad, hazlo con la caridad de que con tu voto ayudas a la democracia. No importa por quién, pero vota. 

Yo soy Rodrigo Anell Ortiz, "El Cubo". Siempre feliz y siempre en busca de la felicidad eterna
oriente radio

Rodrigo Anell Ortíz

Rodrigo Anell Ortiz
Lic. En Ciencias de la Comunicación
Periodista y columnista.