Como sociedad hemos cedido poco a poco nuestro concepto de normalidad y hemos ido aceptando cosas que poco tienen de normales, como parte de nuestra realidad, hemos aceptado que conductas incorrectas, ilegales, detestables, formen parte de nuestra cotidianidad a base de verlas constantemente, pero no, no son normales.

El 24 de mayo de este año, alrededor del medio día, cuatro estudiantes de la Preparatoria Manuel Noceda Barrios de Jonacatepec, Morelos fueron ingresados en el Hospital Comunitario del municipio con síntomas de haber consumidos drogas y según las versiones que circularon, las drogas les fueron suministradas en forma de gomitas. Sí, gomitas.

Más de uno podrá decir que eso no es nuevo, que hoy en día los jóvenes consumen drogas, que es normal.

Todo bien con eso, excepto que, NO, no es normal.

No es normal que un joven ingrese a la escuela con drogas en forma de gomitas, con la intención de distribuirlas a través ya sea de la venta, como regalo, para experimentar o ?por que sí?.

No es normal que otros jóvenes consuman drogas sabiendo o peor aún, sin saber lo que están consumiendo, que lo hagan durante su horario de clases, que les parezca habitual o les haga gracia.

No es normal que las autoridades educativas de ese o cualquier otro plantel, ocurrido un incidente así, no conduzcan una investigación que llegue a sus últimas consecuencias para evitar que algo así pueda pasar de nuevo bajo su guardia.

No es normal que las autoridades municipales o la fiscalía no se pronuncien de inmediato y no reaccionen con firmeza ante un hecho de esta naturaleza.

No es normal que como sociedad no exijamos que estos episodios sean desterrados de nuestras escuelas, porque cediendo fragmentos de nuestra normalidad es como llegamos a una sociedad totalmente descompuesta, como en la fábula del sapo en agua caliente, si no reaccionamos con firmeza ante estos hechos, no nos digamos sorprendidos cuando cada vez haya peores escenarios ocurriendo.

oriente radio

Francisco Javier Marín Amaro