Cada año, el tema resurge. ¿Son o no son obligatorias las cuotas escolares?

 

La respuesta debe ser contundente: NO.

Peeeeeeero, sí son indispensables. Durante el transcurso del año, toda escuela tiene necesidades y el presupuesto oficial para cubrirlas siempre es insuficiente. Y no se trata de un tema de administración, no es que el dinero destinado a las necesidades de una escuela sea mal administrado o sea robado (que ambas cosas también pueden pasar), sino que, sin importar qué tan bien se administre o qué tan creativos se pongan todos los involucrados a la hora de ejercerlo, simplemente el dinero no alcanza o las condiciones para ejercerlo limitan el tiempo o los rubros para gastarlo.

A la hora de la hora, se requiere dinero disponible, en efectivo, para cubrir gastos que de una manera o de otra van surgiendo y que urge cubrir para seguir adelante con el trabajo de las escuelas, son mayormente gastos aparentemente menores, pero que en su conjunto, terminan por representar cantidades considerables que de no existir ese fondo que constituyen las cooperaciones voluntarias, serían imposibles de cubrir.

Cuando usted alega -con incuestionable razón- que las cooperaciones de los padres de familia son voluntarias y que está en su derecho de NO pagarlas, efectivamente está en lo correcto, pero también se está negando a contribuir para la operatividad mínima e indispensable de la escuela en la que estudian sus hijos y aunque generalmente el otro argumento de ?es obligación del gobierno? también es correcto, lo cierto es que las aportaciones de ese gobierno, generalmente terminan por ser insuficientes.

Se sabe que los tiempos no están para asumir gastos, pero en los años que este columnista lleva observando a los padres que tienen a sus hijos en el sistema de educación pública, he aprendido un dicho que refleja la realidad: ?Aporta el que quiere, no el que tiene? lo que significa que, a veces, los que no tienen, aunque a regañadientes, terminan por dar la cooperación porque entienden que es necesaria y que quienes al final del día se deciden por no pagar, alegando las razones aquí expuestas, lo hacen por mezquinos, no por la carencia de dinero. De verdad, durante el tiempo que pertenecí a sociedades de padres de familia, había quienes, aunque que rodeados de dificultades económicas, se acercaban a preguntar si había manera de pagar más  adelante, en pagos pequeños, en varios meses, como fuera, pero acababan pagando porque entendían las razones y también estaban los otros que, teniendo la capacidad económica se negaban a hacerlo refugiados en razones que aunque legales, no siempre son las correctas.

Al final, la mejor opinión es la suya. Valore y decida si hace lo legal o lo correcto.

oriente radio

Francisco Javier Marín Amaro