Escucho una voz, siento que va a llegar pronto y me va regañar, está limpia la casa, pero no sé si le vaya a gustar como la dejé, siento un dolor en el estómago, quisiera vomitar, ay! tengo mucho miedo cuando veo que él se va acercar; es mi esposo y ya salió del trabajo. Yo no me he bañado, ni arreglado, me va a dejar de amar y estará con otras chicas; yo no soy bonita y ahora, estoy con las peores ropas, no me compra nada, ni salimos a pasear, quizás porque fue a tomar con sus amigos y no guardó ni un peso.

Se acerca más, me esta gritando que no hago nada, sin embargo, no he descansando, el niño no para de llorar. Me está insultando, por dentro me siento tan culpable, ya no puedo más, -me tienes harta- le digo yo; en respuesta me dice -eres una cualquiera-; me avienta una cachetada y se va. Me deja llorando.

Lloro toda la noche y al siguiente día, me regala unas bellas flores, me pongo triste y comienzo a llorar, y rompo cada flor que me regaló y me siento devastada, abrumada e infeliz, - ¡estas loca! - me grita, en tu vida te vuelvo a regalar flores. Me rompe la cara y se va.

Soy tan culpable y él tan detallista, solo quería hacerme sentir bien, y yo aventé esas flores y las destrocé, me limpio las lágrimas y empiezo a recoger cada pétalo para aliviar mi dolor.

Mi familia me dice que debo aguantar, que soy mujer y que para eso me casé, quizá tienen razón.

Pasan unos días y sigo llorando a ratos, no lo puedo evitar, ya no puedo más. Me sigue golpeando, soy tan culpable y tan poco detallista con él, ahora ignoro a mi hijo y me desquito maltratándolo y haciéndole daño solo para desquitar mi dolor.

Es de noche, me recuesto, siento su presencia, reafirmo en mi mente cuánto lo amo, lo abrazo, me toma del cuello y no puedo respirar. En la otra habitación está mi hijo, mi estómago se revuelve y mi cuerpo se llena de miedo, me susurra al oído -ya no te soportó más-. No puedo respirar, mis brazos no tienen fuerzas, solo me veo patalear. Con el poco aire que me queda, pienso que nadie más me escuchará; si tan sólo me hubiera ido, si tan solo hubiera hablado, si me hubiera amado, no estaría pasando por esto, me grita: -eres una inútil- y en mi cabeza resuena mi propia voz: -sí, si lo soy-.

Hijo, madre, abuela, padre ¡ayúdenme! No puedo respirar, mis fuerzas se acaban. A lo lejos lo veo, y por dentro ay! lo amo tanto? ahora mi cuerpo es frío, no me puedo mover, estoy sin vida ya.

 

Este es una historia más de una mujer que no tiene vida ya ¡cuántas mujeres han pasado por estas situaciones y no las hemos escuchado o ayudado! Tienen miedo de hablar, de pedir ayuda a su familia porque se deben aguantar, las hemos orillado a perder lo más preciado que tienen que es su vida, hijos solos y abandonados, sin una madre, hay una muerta más en la sociedad, pero ese hijo ya nadie lo puede consolar, queda la deuda de un abrazo que ninguno de los dos volverá a sentir.

Seamos más empáticos en salvar una vida, una familia, una mujer que pide a gritos vivir y ser feliz, apoyemos a una mujer que no ve más allá de su realidad, que desde niña le inculcaron a no llorar, a aguantar, a callarse, a no elegir su propia vida, eduquemos hijos con valores, con amor y si vives algo parecido te digo vete ya, es el momento para buscar una realidad diferente, nada malo pasará.

Si un hombre te lastima una vez lo volverá a hacer de nuevo. ¡Que no apaguen tu luz, tu vida, tu alegría! Ese amor que le das a tus hijos, es lo único que necesitan.

Seamos conscientes que una realidad diferente existe más allá de la violencia, el resistir no hará que un hombre cambie, sino que se aprovechará las debilidades e inseguridades que hay en ti.

Tú mujer, no eres culpable ni responsable de lo que la otra persona es; tampoco te lo mereces por no ser buena mujer, son solo creencias limitantes para no creer más en ti o crear más cosas.

El dañar a una mujer tampoco te hace más hombre, ni te da más poder. El imponer estar con alguien o controlar a una mujer ni siquiera te llenará ni te hará más feliz, si eres hombre amarás a una mujer con un solo detalle, respeto y darás ese amor infinito que existe en la vida.

Sociedad te pido no ignores a una mujer cuando veas que la maltratan, haz una denuncia, tiende tu mano para apoyar a una mujer, que ellas te requieren.

Gobierno, instituye más instituciones de ayuda, no basta solo en crear leyes, sino que como mujer podamos asistir a un lugar donde nos brinden atención psicológica, nos brinden apoyo moral, donde no juzguemos a una mujer, sino seamos más empáticos en el dolor e impotencia que siente una mujer, ya que ha desconfiado de las autoridades, porque creen que nadie las ayudará.

Necesitamos una sociedad consciente, sin prejuicios, fuerte para esas mujeres que necesitan apoyo, un gobierno justo que proporcione el apoyo necesario para denunciar, aplicar la justicia y darles las herramientas a una mujer para salir adelante.

Ya basta de miedos e inseguridades, exijamos a las instituciones  públicas, denunciemos y vayámonos en el momento adecuado. Así podemos mejorar la realidad persistente en la sociedad.

Denuncia, amate, aléjate de esas personas que se acercan a ti para controlarte, manipularte y te la pases en oscuridad.

¡Mujer, eres única, bonita, alegre, feliz y completa, tu familia e hijos te necesitan ya, viva te queremos, viva es como te necesitamos para triunfar!

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